Cómo mantener tus abanicos en buen estado

Los abanicos de mano son implementos de apariencia simple pero funcionales que se convierten en un regalo, recuerdo o pieza de reliquia de larga duración. Vienen en una gran variedad y básicamente reciben el nombre del tipo de material que se hace para su hoja, que incluye cartón, papel de morera, papel de arroz, sándalo, seda, plumas, tela de algodón, seda y muchos otros. Aunque en general es fácil de mantener, cuidar de tus abanicos de mano definitivamente los hará lucir nuevos por mucho tiempo a pesar de los usos frecuentes.

Aquí hay cinco consejos prácticos sobre cómo cuidar a los abanicos de mano, incluso tus abanicos personalizados.

  • Abre los nuevos abanicos plegables con cuidado hasta que sus pliegues estén correctamente establecidos.
  • La naturaleza plegable de los abanicos de mano, en parte, es el resultado de los pliegues que se hacen en su papel u hoja de tela. Por lo tanto, a excepción de los abanicos de madera, los pliegues de los abanicos plegables, especialmente si están hechos de un material grueso, generalmente requieren una buena cantidad de tiempo para establecerse, de modo que puedan abrirse y cerrarse de forma rápida y sencilla.
  • Guarda los abanicos de mano en una caja, bolsa o soporte de mano cuando no esté en uso.
  • Siempre es esencial mantener los abanicos de mano en su caja, bolsa o soporte cuando no estén en uso. Al hacerlo, no solo ayudas a mantenerlos limpios y perfumados, especialmente si están hechos de sándalo, sino que también proteges su remache metálico de daños, roturas o aflojamientos.
  • Comprueba que el remache de metal de tu abanico plegable esté bien sujeto.
  • El remache de metal de un abanico plegable trabaja tan duro para mantener tus costillas aseguradas e intactas. Sin embargo, sabrás fácilmente cuándo el remache metálico comienza a aflojarse cuando el abanico:
  • Se siente más fácil de lo normal abrir y cerrar;
  • Parece inestable cuando se agita de un lado a otro; y,
  • Debe mantenerse con una presión adicional, ya que el movimiento repetido de abanico hace que sus costillas se deslicen y se cierren gradualmente.

En los primeros signos de cualquiera de estos, verifica que la pequeña cubierta en forma de cúpula del remache metálico esté bien sellada, o si no, dejándola así, la expondrás a varias presiones que eventualmente podrían causar que se rompa.